domingo, 13 de julio de 2008

Los paradigmas

Cuando nos enfrentamos a problemas de diversa índole: familiares, personales, laborales, técnicos, tecnológicos o de cualquier otra área de la vida cotidiana y no podemos resolverlo, generalmente se debe a que intentamos resolverlos de modos inadecuados, lo cual, a su vez nace de suposiciones que establecemos respecto de cómo deberían de resolverse, de aferrarse a una manera de resolver que no es adecuada.
Cuando alguien nos presenta una nueva idea, trata de vendernos la idea o nosotros mismos tratamos de vender nuestras propias ideas, puede que dejemos pasar muchas oportunidades o que no tengamos éxito en la consecución de nuestros objetivos. Esto debido a que las nuevas ideas generan cambios, que suponen incomodidad y desequilibrio. La resistencia a los cambios se explica con el concepto de PARADIGMA.
Un paradigma, tal como lo define Joel Barker, es una serie de reglas y reglamentos que hacen dos cosas:
  1. Establecen límites
  2. Explican cómo resolver problemas dentro de esos límites

Un paradigma también puede definirse como la forma en que vemos algo, nuestro punto de vista, marco de referencia o creencia, que si no es adecuado, crean limitaciones. Peter Senge argumenta que " los nuevos conceptos no se llevan a la práctica porque chocan con profundas imágenes internas acerca del funcionamiento del mundo, imágenes que nos limitan a modos familiares de pensar y actuar."

En dos entradas anteriores expuse un listado de las 10 frases más absurdas de la historia, que ilustra perfectamente el efecto que puede tener un paradigma y su poder. Una de las frases que más llamó mi atención es la número 10: No existe ninguna razón para que alguien tenga una computadora en su casa, dicha por Keneth Olsen, presidente y fundador de la empresa Digital Equipment Corp. en 1977. Llamó mi atención por se un caso perfectamente ejemplificador de cómo ciertos modelos mentales pueden cegar a empresarios frente a nuevas oportunidades, hacer que los vendedores ignoren nuevos mercados u obstaculizar estrategias gerenciales efectivas.

Ciertamente los paradigmas actúan como filtros que seleccionan la información que llega nuestra mente y elegimos aquellos datos que mejor se acomodan a nuestras normas y reglamentos ignorando el resto, es decir, aquellas que no se ajustan a nuestro patrón o modelo mental de la realidad.

A título de ejemplo, en el ambiente empresarial se cuenta una historia, que me gustaría presentar. En la década de 1930, un inventor trataba de interesar a las compañías con su nueva idea. Experimentó rechazo tras rechazo por que nadie se interesaba en su invención y la llevó al departamento de investigación de una gran compañía fotográfica. Estaba seguro que se interesaría por que su invención representaba una nueva forma de fotografía y, utilizando un equipo sencillo para demostrar el proceso, mientras uno de los investigadores lo observaba, empezó por sensitivizar una placa de de metal especial, luego tomó una transparencia y colocó la placa de metal sobre ella y expuso ambas a una fuere luz, luego volcó un fino polvo negro sobre la placa y sacudió el resto. Lo que quedó sobre la placa era una leve impresión de la imagen que estaba en la transparencia, había creado una especie de fotografía de esa imagen.


No sabemos qué fue lo que pensó el investigador ante todo esto. Pudo haberle parecido gracioso, o complicado, o muy rudimentario. Pero estamos seguros de algo: no le interesó aquella tonta invención y le indicó la puerta al inventor. Pero el inventor Chester Carlson tuvo la última palabra. Su descubrimiento resultó ser una de las invenciones más redituables en la historia de la industria. Lo que Chester Carlson inventó fue la fotografía electrostática, el proceso de fotocopiado. Pero aquel investigador de fotografía estaba cegado por que no coincidía con sus reglas y reglamentos de lo que la fotografía debía ser. Era incapaz de ver más ayá de su paradigma. Como resultado su compañía perdió una de las mayores oportunidades comerciales del siglo XX.

Adoptar nuevos paradigmas y ajustarse al cambio, o salirse de esos patrones o modelos que limitan nuestra forma de ver las cosas, es la mejor estrategia para aumentar las posibilidades de tener éxito a la hora de aprovechar nuevas oportunidades. Cabe señalar que cuando cambia un paradigma todo el mundo vuelve a cero es decir, no importa ya el éxito que se haya tenido en el pasado, todo empieza de nuevo sin garantía por lo que se ha logrado antes. Asumir entonces que lo que ha tenido éxito en el pasado deberá continuar teniendo éxito en el futuro, es un gran error, que ha hecho perder millones de dólares a muchas empresas que se toparon con oportunidades y las dejaron pasar, por que las ideas no se ajustaban a lo que sus directores consideraban el camino del éxito.

Podemos hallar un ejemplo de esto último en esta historia. Antes de 1968 la relojería era dominada por Suiza, reconocida por más de cien años por su excelencia en la actividad. En ese año tenían el 65% del mercado mundial y de acuerdo a los expertos más del 80% de las ganancias. Sin embargo diez años más tarde su mercado disminuyó a menos del 10% y en los tres años siguientes tuvieron que despedir a 50 mil de los 65 mil trabajadores de la industria. Hoy quien domina el mercado mundial de los relojes es Japón. En 1968 prácticamente no tenían participación en el mercado. Los Suizos, que dominaron la industria durante el siglo XX, que eran conocidos por la calidad e innovación de sus productos, por una razón dolorosamente simple: volvieron a cero debido a un cambio de paradigma: los relojes de cuarzo, totalmente electrónicos, mil veces más exactos que los relojes mecánicos que remplazaron y son a batería, increíblemente versátiles. Pero ¿quién inventó este reloj maravilloso? los suizos en los laboratorios de investigación de Neuchatel. Sin embargo cuando los investigadores presentaron la idea a los investigadores suizos en 1967, ya que no tenía cojinetes, engranajes, ni muelles, "no podía ser el futuro de los relojes". Tan confiados estaban los fabricantes en su conclusión, que ni siquiera protegieron la idea. Y así los investigadores exhibieron ese mismo año el reloj al mundo en el congreso anual de relojeros. Texas Instruments de America y Seiko de Japón pasaron, miraron y el resto es historia...

Los suizos rechazaron la idea por que no se ajustaba a las reglas a las que estaban acostumbrados y fracasaron por que el cambio de paradigma supuso un cambio radical en el mercado de los relojes anulándose el éxito que habían tenido en el pasado.

Nuevos productos, nuevas formas de hacer negocios, nuevas estrategias gerenciales y nuevos mercados, han de adoptarse y aprovecharse como oportunidades a medida que las personas usen los paradigmas, para que, lejos de ser limitaciones al desarrollo y al éxito, y agentes del fracaso y provocadores de pérdidas económicas o disminuciones drásticas de ganancias, sean una herramienta que, usada de manera flexible e inteligente, ayuden a guiar nuestras decisiones.